Maniquíes “rellenitos” ganan espacio en las vidrieras locales

Conviven con los tradicionales en locales que intentan reflejar una moda más “humana”. Generan felicitaciones aunque a veces despiertan rechazo. Talles, discriminación y dilemas a la hora de vestirse.

Desentonando con sus pares desgarbados, atrapan las miradas y dejan al descubierto la curiosidad de los peatones. Son blancos de fotografías, generan comentarios y alguna que otra risa, pero son el reflejo del avance de la mirada social sobre la obesidad. Los maniquíes “rellenitos” se abren paso en las vidrieras del centro de Pilar.

En una recorrida por la ciudad pueden advertirse por lo menos seis locales de indumentaria femenina y masculina que anticipan la mercadería de su interior con figuras más próximas a los físicos reales.

La inclusión de prendas de talles especiales, promovida desde la legislación a través de la Ley de Talles –aunque en rigor cuente con serias dificultades de aplicación (ver aparte)- comienza a reflejarse en los comercios.

En tres de los locales relevados por El Diario conviven en la misma vidriera maniquíes tradicionales con sus figuras espigadas y aquellos de formas más redondeadas, mucho más similares a la silueta de la mujer argentina.

“Nuestras clientas son más parecidas a ese maniquí que a los demás”, explica la propietaria del local “Midway” en Hipólito Yrigoyen entre Víctor Vergani e Ituzaingó. Hace siete años adquirió la figura de cara redonda y caderas prominentes que hoy pasa inadvertida como una más en la vidriera.

“Hay mucha gente que entra y me felicita, también hay gente que se ríe pero no es la mayoría”, agregó la comerciante.

En el mismo sentido, en “Top Moda” (Rivadavia casi esquina Pedro Lagrave), un maniquí XL con un amplio vestido playero recibe a las clientas. “Nosotras trabajamos talles grandes y la mejor forma de mostrarlo es poniéndolo en la vidriera, porque si no mucha gente cree que solo tenés talles chicos y no entran a preguntar”, señalaron desde el lugar.

Comentarios y una que otra cara de sorpresa, aseguran, se escucha a menudo entre quienes se detienen la ver la vidriera, pero quienes atraviesan el umbral de la puerta “se van contentas porque me dicen que les cuesta mucho conseguir ropa”.

Un local de jeans ubicado en Rivadavia al 800 y otro de indumentaria femenina en 11 de Septiembre y Fermín Gamboa son otros de los que incluyen en su vidriera tradicional maniquíes rellenitos.

Exclusivos

Los llamativos muñecos de gran talla también habitan vidrieras de locales de ropa grande exclusivamente. En Pilar hay dos de este tipo, uno de los cuales también incluye indumentaria masculina.

Precisamente, se trata de “La casa de los jeans” pero en este caso la sucursal ubicada en Rivadavia al 400, solo de talles especiales.

Desde allí, Marcos, su propietario explicó, sin emabargo, que “a un 20% de gente que usa esos talles les choca entrar” y según el comerciante, aunque tengan figuras similares a los de los maniquíes e incluso más voluminosas, “cuando los mando a esa sucursal me dicen ‘yo no soy así’ y prefieren no entrar”.

De todos modos, destacó que “muchos le sacan fotos y otros me felicitan y me dicen que por fin hay una casa para ellos”.

“La casa de las gorditas”, así conocen las clientas a Batuka en Pedro Lagrave al 300 según Patricia González, la encargada, que llegó al lugar como una clienta más experimentando las dificultades de quienes tienen exceso de peso.

“Las clientas se sienten cómodas porque terminamos hablando de los problemas que tenemos las gorditas, se sienten identificadas y no discriminadas”, afirmó la mujer, para agregar que en Pilar es frecuente entrar a cualquier negocio de ropa para mujer y que “antes de que digas nada, la vendedora ya te dice ‘para vos no hay’”.

En el local conviven desde convencionales talles XL hasta ropa apta para cuerpos de 200 kilos. En tiempos donde la obesidad es entendida como una enfermedad, González asegura que todavía los gordos siguen siendo víctimas de burla: “te siguen discriminando igual, la gente es cruel”.

Se cumple poco
Ley de talles, una quimera

Desde junio de 2005 rige en la Provincia de Buenos Aires la Ley de Talles establece que “es obligación para los comercios dedicados a la venta de indumentaria para mujeres adolescentes, la disposición en el stock de los talles comprendidos entre el 38 al 48, de cada uno de los modelos ofrecidos para la venta”.

No obstante, que la ley se refiera específicamente a locales para jóvenes sirve como escape para la mayoría de los comercios en cuyas habilitaciones difícilmente figura el rubro “mujer adolescente”.

Por otro lado, la obligatoriedad de contar con todos los talles llevó a que varios fabricantes simplemente remarquen las prendas existentes sin agregar otras más grandes. Así, por ejemplo, un talle 6 pasó a ser un 8. Lo que podría interpretarse como una picardía tiene un impacto muy negativo en las personas con exceso de peso.

“¿Hasta 8 talles llegan a correr y cómo se puede sentir una mujer que es gordita si cree que aumentó ocho talles?”, afirma Patricia González del local Batuka de indumentaria femenina para talles especiales. En tanto que desde Midway, donde también cuentan con ropa para todos los talles, explicaron que “a veces le cortamos los talles así las clientas no se sienten mal porque están remarcados y no son reales”.

La falta de variedad en los diseños es otro de los escollos que deben sortear sobre todo las adolescentes con algunos kilos de más. En este sentido, si bien algunas marcas dedicadas a talles especiales se están aggiornando, los comerciantes coinciden en que encontrar ropa moderna para gente con exceso de peso requiere de una búsqueda intensa.

Fuente: Pilara Diario.

 

 

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